Jaime Ríos Burga
RESUMEN
La elección presidencial peruana de 2026 constituye uno de los acontecimientos políticos más relevantes de la historia reciente del país debido a la convergencia de una profunda crisis raigal del capitalismo, la representación, elevados niveles de fragmentación-polarización política y la emergencia de nuevas formas de participación ciudadana mediadas por tecnologías digitales. El presente ensayo propone un modelo integrado de reflexión sociológica de la coyuntura electoral peruana, una reflexión teórica y metodológica destinada a explicar la dinámica estructural y coyuntural que condicionan el comportamiento electoral en el país.
A partir de una perspectiva de sociología histórica, teoría de la complejidad, análisis político comparado, estudios de comunicación digital e investigaciones recientes, se examinan las relaciones entre desigualdad social, informalidad socioeconómica, fragmentación territorial, crisis institucional, redes, virtualidad y transformación de la esfera pública. Se argumenta que la elección de 2026 expresa una nueva fase de reconfiguración de la sociedad peruana, donde coexisten en las diversidades procesos de modernización económica capitalista, debilitamiento institucional y emergencia de nuevas formas de representación.
Los hallazgos sugieren que las preferencias electorales no pueden explicarse exclusivamente por variables económicas o partidarias, sino por la interacción compleja entre estructuras históricas, identidades territoriales, culturas políticas y ecosistemas digitales. Ensayo que concluye que la construcción de una gobernabilidad democrática en el país dependerá de la capacidad de reconstruir en la transformación del poder mundial mecanismos de articulación entre un Estado social, comunidades y territorios en contextos crecientes de demandas de inclusión, reconocimiento y participación política y socioculturales.
Palabras clave: sociología política, colonialidad del poder, democracia, elecciones, representación política, ciudadanía digital, gobernabilidad.
La elección presidencial peruana de 2026 ocurre en uno de los momentos más complejos de nuestra historia republicana. Después de una década marcada por el nuevo impacto de la etapa del capitalismo monopólico, revolución tecnocientífica, la inestabilidad gubernamental, la fragmentación partidaria, la erosión de la confianza ciudadana y una creciente polarización política, el proceso electoral peruano aparece en una coyuntura crítica que redefine las relaciones entre Estado, sociedad y sistema político.
Las elecciones constituyen momentos privilegiados para el análisis sociológico porque condensan procesos históricos de larga duración, conflictos estructurales, disputas simbólicas y expectativas colectivas de futuro. Desde esta mirada y perspectiva, vemos que el comportamiento electoral se da en un marco de crisis raigal de la modernidad colonialidad, la democracia y sus instituciones. Una coyuntura caracterizada por la coexistencia de cinco grandes procesos: la movilidad social territorial diferenciada entre las costa central-norte, la sierra y la selva en mundos de informalidad socioeconómica, fragmentación territorial, transformación digital y reconfiguración de las identidades sociales. Procesos que alteran significativamente las bases tradicionales de la legitimidad política y los mecanismos de intermediación entre actores de la sociedad y el Estado.
La idea central que recorre el ensayo es que asistimos a la continuidad y reconfiguración histórica estructural de una nueva movilidad sociopolítica y cultural en situaciones de desigualdad estructural, fragmentación territorial, crisis institucional y transformación digital. Procesos que pueden ser comprendidos y explicados solo con una epistemología otra integrada con la ciencia política y otros campos científicos inter y multidisciplinarios que nos acerquen a dar cuenta de la problemática en sus diversas dimensiones.
La comprensión de la coyuntura electoral del Perú como de otras experiencias exige una mirada histórica de larga duración. Ya José Carlos Mariátegui identificó tempranamente la persistencia de estructuras de poder, dominación y mentalidad colonial existentes que traban la formación y consolidación del país como nación de todas las sangres. Tesis que tiene plena vigencia, pero en el conocimiento de las nuevas movilidades sociales y de poder entre la riqueza y desigualdades territoriales regionales y nacional.
Víctor Raúl Haya de la Torre por su parte desarrolló en sus inicios una interpretación política continental de la dependencia imperialista, enfatizando en la necesidad de construir un proyecto de Estado nación popular democrático capaz de integrar las mayorías nacionales en una democracia social, desarrollo nacional autónomo e integración continental. Modelo que se agota con las reformas de capitalismo de estado del gobierno nacionalista militar institucional de Juan Velezco Alvarado. Cambios que significaron un nuevo ciclo político nacional y electoral.
Dos trayectorias que influyen en el ciclo político, pero no fueron las únicas. Víctor Andrés Belaúnde con su planteamiento espiritualista y cristiano de síntesis histórica de las herencias indígenas, hispánicas y occidentales cobra también influencia. Una crítica tanto al individualismo liberal extremo como al materialismo marxista y desde sus élites debe construir culturalmente un proyecto nacional en una reforma gradual. No es la lucha de clases ni el antiimperialismo el que resuelve los problemas sino la construcción espiritual y cultural nacional peruana. Sin duda en su continuidad, las tres trayectorias marcan su influencia en la larga duración del ciclo político y electoral nacional.
La generación intelectual peruana del cincuenta recoge estas influencias. Julio Cotler en su libro Clase, Estado y Nación nos muestra las dificultades históricas de articulación entre Estado y sociedad por las permanencias de intereses y mentalidad colonial produciendo y reproduciendo en gran parte la fragilidad institucional. Aníbal Quijano desde la propia colonialidad del poder nos permite comprender las estructuraciones de la colonialidad interna y global en su heterogeneidad. Formas sociohistóricas que entre riquezas, desigualdades y exclusiones sociales definen los ciclos políticos y electorales. La colonialidad del poder no se expresa únicamente en términos económicos, sino también en mecanismos culturales, simbólicos y territoriales.
El poder en su colonialidad sigue definiendo en gran parte de las mentalidades en los electores. Más que las ideologías son los intereses particulares los que aliñan los comportamientos políticos. Pero la ‘Herida colonial’ cómo la geopolítica del conocimiento y acción sigue presente en las identidades regionales frente a la hegemonía monocultural centralista de Lima. El capitalismo monopólico y el neoliberalismo condicionan esta herencia validando y/o subordinando las demandas de las clases. Fragmentación territorial como un conflicto de ‘pluriverso’ y ‘diseño ontológico’ donde las regiones de la costa, sierra y la amazonía peruana se ven en el dilema de ser captados o resistir y defender sus territorios ancestrales frente al impacto desbastador del modelo extractivista monocultural. La persistencia de brechas entre Lima y regiones del país es solo una manifestación de procesos de cambio territoriales.
Las teorías de la complejidad nos ayudan a comprender la dinámica presente. Edgar Morin y Pablo Gonzales Casanova nos ofrecieron herramientas útiles para comprender la coyuntura electoral. Elecciones como sistemas complejos donde interactúan los factores de intereses económicos, sociales y culturales de poder donde el capital monopolista y corporativo busca un nuevo dominio hegemónico en los territorios, las diversidades culturales, territoriales, tecnológicos e institucionales. Una nueva etapa de asimetría de poder creada por el capitalismo monopolista y neoliberal.
Procesos y tendencias que, unidos al nuevo papel clave que cumplen las redes en la organización y decisión sociopolítica electoral. La expansión de internet y las plataformas digitales modifican profundamente los procesos de comunicación política. Como sostenía Manuel Castells las redes de información transforman la acción colectiva y la construcción de legitimidad en el ciclo político y electoral. Vemos como la/los jóvenes desde las plataformas como Facebook, TikTok, YouTube y X inciden en la construcción democrática real o no redefiniendo positiva o negativamente las acciones institucionales, opiniones políticas y decisiones electorales.
Veamos con mayor atención cinco dimensiones interdependientes para comprender la situación y resultados de la presente coyuntura electoral peruana:
La dimensión estructural,debe considerar las variables: poder monopólico, ingreso, empleo, clase social, informalidad, movilidad social. Elementos que condicionan el voto regional diferenciado en una movilidad social territorial de identidades. Los actores miden sus acciones acordes con su situación y movilidad socioeconómica y política. El gran capital corporativo transnacional y capitalismos nacionales, actores y «poderes fácticos informales e ilegales» (minería ilegal, contrabando, transporte informal) articulan los intereses y relaciones de poder. En este contexto los actores globales y nacionales no actúan al margen de la política sino participan activamente en construir sus proyectos geopolíticos y proyecto nacional global.
La dimensión territorial considera variables espaciales de la diversidad de la costa, Sierra, Amazonía, Lima Metropolitana, Ciudades intermedias, pueblos urbanos y poblaciones originarias. Vemos aquí como la distribución territorial del voto expresa trayectorias históricas diferenciadas socio étnicas, culturales y de clase subordinados al modelo extractivista o una rearticulación al capitalismo global. La persistencia de brechas entre Lima y regiones del país constituye un claro ejemplo y manifestación de las nuevas dinámicas de ocupación territoriales.
La elección aquí no es neutral, sino que funciona como una forma de dominación territorial en ecosistemas de control político culturales y socioeconómicas. Un campo de fuerzas en disputa por el control de los territorios entre el dominio o las formas alternativas de vida. Luchas ontológicas y culturales de cómo se deciden los derechos, participación y lucha contra las violencias fluctúan ante la imposición extractivistas y/o las nuevas interdependencias territoriales de sustentabilidad ecológica.
La nueva etapa del capitalismo monopólico afecta los nudos territoriales críticos del ciclo político y electoral, en sus dimensiones estatal, urbanas, empresarial, indígenas, campesinas y comunitarias en sus disputas por el control de la naturaleza, la tierra y los recursos estratégicos. El territorio en nuestras regiones no es únicamente una superficie física sino una construcción histórica, política y cultural atravesada por relaciones de poder que afecta todos los espacios, los cuerpos, las emociones y memorias locales, regionales y nacional. “Huellas territoriales” que afectan el ciclo político y electoral por el impacto de la acumulación del capitalismo monopólico corporativo en sus mecanismos de absorción de excedentes económicos.
En estos contextos de fragmentación las lógicas de coaliciones de independientes de alcance regional o local estructuran redes de patronazgo o clientelares. Vemos así en nuestro caso como el modelo primario-exportador profundiza esta tendencia movilizando la precarización del trabajo e informalidad, las clases medias empobrecidas y el descontento social electoral. El papel del poder hegemónico imperial, los medios en poder, el capital corporativo internacional unido al capital monopólico nacional busca por todos los medios no perder el control del gobierno provocando una percepción de “legalidad democrática” mientras que en la oposición y parte de la población se desarrolla la idea del fraude en las elecciones. Una disputa donde el poder imperial como en el caso de Colombia interviene incidiendo en los resultados obtenidos. La continuidad del poder colonial bajo nuevas formas sigue presente.
La dimensión cultural,tomacomprensión con las variables: Identidades, valores democráticos, memoria histórica y ciudadanía. Sin duda aquí constamos que las preferencias electorales se encuentran mediadas por procesos culturales que exceden los cálculos económicos racionales. Esto significa una crisis raigal del propio sistema que profundiza la tendencia a él fetiche de llegar al poder del estado para beneficiarse por parte importante de los actores unido al “racismo-sexismo epistémico” institucionalizado monocultural de conquistar los votos, no por las simpatías partidarias, sino por identidades negativas del antivoto: antifujimorismo, anticaviarismo, antilimeñismo en crecientes redes de información y plataformas que polarizan el ciclo político donde parte de las mayorías subalternizadas se suman al autoritarismo en el poder.
La Dimensión institucional, integra las variables de la situación de los sistemas de partidos, confianza institucional, gobernabilidad y legitimidad democrática. Un contexto electoral de crisis de representación del sistema político en una persistente «crisis de representación» y «fragmentación partidaria» producto del colapso de una «política sin partidos», totalmente desinstitucionalizada donde prima el caos provocado por el poder monopólico corporativo y sus «vehículos electorales» canalizado los resultados electorales en cada vez más altos niveles de desconfianza.
Superar esta crisis raigal supone ir más allá de un modelo de democracia elitista y procedimental reducida al voto controlada por tecnocracias o el poder del capital monopólico. Aquí no basta recuperar la noción de la democracia liberal individual sino imaginar un encuentro colectivo, individual e institucional verdaderamente democrático. Un nuevo consenso social constituyente que cambie el paradigma monocultural neocolonial que no le interesa tener institucionalidades democráticas reales sino institucionalidades subordinadas a los poderes existentes. Modelo que irá agotando sus propuestas de agenda privatista neoliberal planteando un modelo integrado de democratización nacional que vayan más allá del individuo ciudadano en verdaderos encuentros colectivos sociopolíticos en los nuevos cosmopolitismos y singularísimos de la vida social mundial.
La Dimensión digital, toma en cuenta otras variables que inciden el ciclo político y electoral: Redes sociales, inteligencia artificial, algoritmos, plataformas digitales y comunicación política. Elementos de relevancia saltante para comprender los nuevos procesos. El control de estos medios como ecosistemas digitales por parte del gran capital monopólico cumple un papel clave en la formación de las opiniones públicas. Una nueva etapa donde el capitalismo informacional y comunicacional convierten los espacios digitales en campo de batalla claves para dirimir las percepciones ciudadanas y la votación entre la transparencia institucional y las denuncias de fraude electoral.
Vemos como el monopolio interpretativo de los medios masivos tradicionales (prensa, radio y televisión) cesan poco apoco y los nuevos medios redefinen sus mensajes. Los actores políticos entablan una aparente «relación directa» con la ciudadanía, traduciendo el discurso programático al código del entretenimiento y espectáculo político. Una hiperpersonalización de poder o contrapoderes en verdaderos ecosistemas digitales que funcionan bajo la lógica de control e o liberación canalizando las emociones de indignación o el miedo a favor del voto u antivoto. Microsegmentaciones psicográficas donde ya no se le habla de forma homogénea a un territorio local o regional, sino verdaderos nichos hiperespecíficos de la población en función de sus miedos, consumos digitales e intersubjetividades, atomizando y fragmentando así el debate público.
Un contexto de crisis sistémica o raigal de legitimidad, en altos niveles de desconfianza y nuevas formas de organización políticas. La fragmentación partidaria llega a su fin profundizando la debilidad del sistema de partidos y mecanismos tradicionales de representación, en una competencia cada vez más disputada entre dos proyectos sociopolíticos y culturales con estrategias diferenciadas, cambiantes de acuerdo con las coyunturas e intensivas de comunicación digital modificado radicalmente la acción política y electoral.
Visto en su conjunto podemos identificar varios procesos simultáneos: Primero, la persistencia de desigualdades territoriales restructurando en la continuidad y el cambio una parte significativa del comportamiento electoral; Segundo, la informalidad socioeconómica, que configura expectativas específicas respecto al mercado, Estado y política; Tercero, la expansión de las plataformas digitales transforma los mecanismos de producción de legitimidad del capitalismo y democracia liberal; Cuarto, la crisis de representación evidencia el agotamiento de los modelos tradicionales de intermediación política. Desde la perspectiva de nuestro modelo integrado señalamos que estos procesos deben interpretarse como dimensiones interdependientes presentes en una transformación más amplia de los actores, movimientos sociales e instituciones presentes cambio inter e intracivilizatorio mundial.
Recogiendo los aportes teóricos de Pablo Gonzales Casanova podemos decir que para superar la persistencia del colonialismo interno y global se hace clave una verdadera articulación social nacional global de peruanidad donde la unidad de las regiones supere las fracturas territoriales persistentes entendida como mero «atraso económico» o falta de modernidad capitalista. Un conflicto estructural activo bajo nuevas formas de reproducción social ante el centralismo limeño y regionalismo cerrados. Debemos en el pluriverso del cambio integrar economía social de mercado, comunidades y estado social.
Un encuentro sociopolítico nacional global real estratégico que cumpla con la promesa peruana de ser una sociedad política organizada de vida ante la consolidación del modelo hegemónico que por su carácter mismo no construye vida y democracia social sino un autoritarismo de poder en un orden que no resuelve estructuralmente los problemas esenciales del país. Veremos pronto ante las nuevas desigualdades socio territoriales, la informalidad social, el trabajo precario, la corrupción generalizada, una crisis raigal del sistema de poder y gobernabilidad. La promesa de la vida peruana sigue presente como construcción institucionalidad democrática nacional Perú Mundo. Desafío histórico de construir, en el nuevo horizonte de sentido histórico transcultural universal, una peruanidad real de todas las sangres unniendo lo que el sistema mundo moderno colonial separo: Lo verdadero con lo bueno y bello de la vida,
BIBLIOGRAFÍA
Belaúnde, V. A. (1965). La realidad nacional. Lima: Instituto Riva-Agüero.
Belaúnde, V. A. (2001). La crisis presente. Lima: Fondo Editorial del Congreso del Perú.
Boron, A. (2020). El hechicero de la tribu: Vargas Llosa y el liberalismo en América Latina. Akal.
Cotler, J. (2005). Clases, Estado y nación en el Perú. Instituto de Estudios Peruanos.
Castells, M. (2012). Networks of outrage and hope: Social movements in the Internet age. Polity.
Durand, F. (2019). La república empresarial: Neoliberalismo, captura del Estado y poder económico. Instituto de Estudios Peruanos.
Dussel, E. (2006). 20 tesis de política. Siglo XXI Editores.
Dos Santos, T. (1978). Imperialismo y dependencia. Era
Escobar, A. (2015). Territorios de diferencia: La ontología política de los derechos al territorio. Cuadernos de Antropología Social, (41), 25-38.
Escobar, A. (2014). Sentipensar con la tierra: Nuevas lecturas sobre desarrollo, territorio y diferencia. Unaula.
Germaná, C. (2006). Discurso en homenaje al profesor Aníbal Quijano como profesor emérito. Lima. UNMSM.
Germaná, C. (2008). Una epistemología otra. La contribución de Aníbal Quijano a la reestructuración de la sociología de América Latina. Mim.
González Casanova, P. (1965). La democracia en México. Era.
González Casanova, P. (2006). Colonialismo interno [una redefinición]. En A. Borón, J. Amadeo, y S. González (Comps.), La teoría marxista hoy (pp. 409–434). Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.
González Casanova, P. (2009). De la sociología del poder a la sociología de la explotación: Pensar América Latina en el siglo XXI (M. Roitman Rosenmann, Comp.). Siglo del Hombre Editores; Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.
González Casanova, P. (2004). Las nuevas ciencias y las humanidades: De la academia a la política. Anthropos; Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Grosfoguel, R. (2016). Del «racismo epistémico» al «extractivismo epistémico»: Un diálogo sobre decolonialidad, epistemologías del sur y ecología de saberes. Tabula Rasa, (24), 123-143. https://doi.org/10.25058/20112742.53
Gutiérrez-Rubí, A. (2015). La tecnopolítica de las emociones: Cómo las tecnologías digitales están transformando la política. Diéresis.
Han, B.-C. (2022). Infocracia: La digitalización y la crisis de la democracia. Taurus.
Harvey, D. (1982). The limits to capital. Oxford: Basil Blackwell.
Harvey, D. (1996). Justice, nature and the geography of difference. Oxford: Blackwell.
Haya de la Torre, V. R. (2010). El antiimperialismo y el APRA. Fondo Editorial del Congreso del Perú.
Henríquez, K. (2025). Social movements as triggers of transgenerational transmission of trauma and memory in Chile. International Journal for Crime, Justice and Social Democracy.
Henríquez, K. (2024). Memoria y resistencia: La “protesta pesarosa” en mujeres víctimas de políticas eugenésicas en Perú.
Henríquez, K. (2024). Movimientos sociales que irrumpen: Egosintonías y socializaciones aceleradas en jóvenes chilenos. Kamchatka: Revista de análisis cultural.
Lander, E. (Comp.). (2000). La colonialidad del saber: Eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas. CLACSO.
Levitsky, S., y Zavaleta, M. (2019). ¿Por qué no hay partidos políticos en el Perú? (2.ª ed.). Planeta.
López Jiménez, S. (2019). La política en el Perú del siglo XXI. Fondo Editorial del Congreso.
Lynch, N. (2024). El proceso constituyente en el Perú. Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.
Lynch, N. (2021). La razón política: Una nueva constitución para el Perú. Editorial Horizonte.
Maldonado, P., Robles, J., & Potes, V. (2021). Ecuador: Un análisis nacional sobre la situación de los territorios de vida. Territorios de Vida (ICCA Consortium).
Mariátegui, J. C. (2007). Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana. Biblioteca Ayacucho.
Meléndez, C. (2022). La sociedad de los afectos negativos: Post-partidismo y polarización en el Perú y América Latina. Editorial Universidad Diego Portales.
Meléndez, C. (2019). El informe el elector: Identidades políticas y desafección en el Perú contemporáneo. Planeta.
Mignolo, W. (2007). La idea de América Latina: La herida colonial y la opción decolonial. Gedisa.
Morin, E. (2008). On complexity. Hampton Press.
Quijano, A. (2000). Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina. En E. Lander (Ed.), La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales (pp. 201–246). CLACSO.
Sampedro, V. (Coord.). (2021). Comunicación política digital en España: Del «pásalo» a Podemos y de Podemos a Vox. UOC Press.
Santos, M. (1996). A natureza do espaço: Técnica e tempo, razão e emoção. São Paulo: Hucitec.
Santos, M. (2000). Por uma outra globalização: Do pensamento único à consciência universal. Rio de Janeiro: Record.
Santos, B. de S. (2018). The end of the cognitive empire. Duke University Press.
Svampa, M. (2019). Las fronteras del neoextractivismo en América Latina: Conflictos socioambientales, giro ecoterritorial y nuevas dependencias. Bielefeld University Press. https://doi.org/10.14361/9783839445266
Vergara, A. (2023). Repúblicas defraudadas: ¿Por qué América Latina se desmorona y qué podemos hacer al respecto? Crítica.
Zavaleta, M. (2020). Coaliciones de independientes: Las reglas del juego político en el Perú peruano. Instituto de Estudios Peruanos.
Zuboff, S. (2020). La era del capitalismo de vigilancia: La lucha por un futuro humano frente a las nuevas fronteras del poder. Paidós.
